Aprender del fracaso al emprender un negocio es importante, ya que incrementa los conocimientos del emprendedor mediante las circunstancias experimentadas directamente. La experiencia adquirida a través de un fracaso puede, en muchos casos, impulsar el éxito del retorno con una nueva o renovada propuesta de negocio. Asimismo, quienes viven fracasos eventuales tienen la oportunidad de sacar provecho de los resultados del aprendizaje. Ya sea en escenarios profesionales diferentes o cuando deben afrontan situaciones críticas a posteriori.

En efecto, el fracaso puede convertirse en una experiencia de aprendizaje si el emprendedor sabe cómo afrontarlo. Los errores en las empresas tienen origen en factores muy diversos. Identificar dichos factores e internalizar la manera de evitarlos a futuro, es la forma más eficiente de aprender de los errores.

Realmente no existe ninguna metodología perfecta que te permita crear un negocio exitoso sin sufrir tropiezos en el camino. Por lo tanto, es válido decir que al encontrarse la planificación y la motivación con la oportunidad, las posibilidades de éxito verdadero aumentan. En concreto, es en la etapa de planificación cuando un empresario puede beneficiarse de los fallos del pasado. Por este motivo, el fracaso no representa el final de la carrera. Sólo es  un contratiempo que nos permite mejorar y continuar el camino hacia el éxito.

Aprender del fracaso, la mejor manera de enfrentar una percepción cultural

Culturalmente, tenemos una percepción negativa del fracaso. Si alguien no es capaz de conservar un buen empleo, lo calificamos de fracasado. Si una empresa no logra sobrevivir a sus primeros cinco años también es señalada como un fracaso. Lo mismo se dice del emprendedor o emprendedores que la dirigen. Lamentablemente, muchas personas sucumben al “poder” de esta opinión generalizada que señala tales fallos como signos de debilidad. En consecuencia, pocos emprendedores se atreven a desarrollar una propuesta de negocio diferente o corregir los errores de la original. Otros tantos tardan demasiado en regresar al emprendimiento al no haber obtenido los resultados esperados.

Sin embargo, en el sector del emprendimiento, el fracaso es una constante. Por muy inquietante que te parezca, nueve de cada diez pequeñas empresas quiebran. En realidad, muchos de los más exitosos empresarios que conocemos han fracasado no una sino decenas de veces. A diferencia de otros, estos decidieron aprender del fracaso e insistir.

¿Qué es el fracaso?

Actualmente, entendemos el fracaso como la falta de éxito en el cumplimiento de un objetivo o tarea. En el ámbito empresarial, el fracaso tiene muchas formas de manifestarse. Algunas de ellas son: la pérdida de ventas importantes o de rentables oportunidades de negocio y las estrategias de marketing poco efectivas. Asimismo, podemos contar la poca o nula retención de clientes y de talento humano valioso y hasta la elección de proveedores poco confiables, etc.

¿Cómo aprender del fracaso y no morir en el intento?

Aplica la inteligencia emocional

Visto desde otra perspectiva, el fracaso no es el factor que bloquea al emprendedor o a cualquier persona. En algunas ocasiones, lo que le paraliza realmente es la manera de asumir y manejar el fracaso. En este contexto, la inteligencia emocional hace la diferencia entre quienes se agobian y desisten ante los fracasos y los que deciden enfrentarlos e insistir con su proyecto de vida. Si decides cambiar tu respuesta emocional ante un estímulo negativo (como el fracaso), enfocándolo con una actitud realista pero positiva, tendrás más oportunidad de superarlo.

Evita que la avalancha de pensamientos pesimistas invada tu mente. Enfrenta y analiza esos pensamientos y te darás cuenta que no tienen ninguna utilidad, ni poder. En definitiva, la inteligencia emocional es una herramienta indispensable para obtener un aprendizaje útil de los errores.

Humildad ante todo

En las buenas y en las malas, mantén la humildad. Es cierto que cuando tu negocio va bien y genera mucha rentabilidad, puedes tener la sensación de que eres imparable. Por el contrario, cuando el fracaso llega, tu autoestima suele verse afectada. Para evitarlo,es recomendable conservar la humildad siempre y en cualquier circunstancia. Esta actitud ayuda a disminuir la sensación de derrota e inmovilidad que produce el fracaso. Antes que emprendedor, eres ser humano. Recuerda que el triunfo y el fracaso forman parte de la vida por igual. Por lo tanto, sé amable y respetuoso con tus colaboradores y hasta con tus competidores. La humildad te prepara mentalmente para cuando todo vaya mal y ayudará a que recibas el apoyo de quienes te rodean. 

Identificar y analizar los errores es vital para aprender del fracaso

Para aprender de los errores es necesario identificarlos y estudiarlos objetivamente, sin sesgos emocionales. Este análisis sincero te dará una visión real de las causas del colapso. Mejor aún, si las discutes con tus colaboradores, dándoles la oportunidad de aportar ideas para la solución. Así podrás evaluar otros puntos de vista y considerar su aplicación como parte de los aspectos correctivos.

Acepta los cambios y adáptate a ellos

Sin duda alguna, los fracasos implican cambios. Y una manera de aprender del fracaso es aceptar la evolución positiva o negativa de las circunstancias. Esto exige una mentalidad abierta que te permita percibir los cambios como oportunidades y no como amenazas.

En algunas ocasiones, tendrás que ser tú quien decida aplicar los cambios en tu empresa. No temas hacer un “reset” para empezar de nuevo e implementar nuevas ideas y procedimientos si es necesario.

Las ventajas de aprender del fracaso

Ciertamente, el fracaso no es una situación agradable. Ante esta circunstancia, entre deprimirte y aprender de la misma, siempre será mejor la segunda opción. Porque las ventajas son claras:

Aprender del fracaso fomenta la creatividad

Es posible fracasar implementando procedimientos convencionales que aseguran buenos resultados. En ese caso, tendrás que probar otras opciones. Este ejercicio exige creatividad y voluntad para atreverse a innovar. Comenzar un nuevo emprendimiento luego de fracasar en uno anterior, debe motivarte a buscar procedimientos más audaces.

Cambia el criterio para elegir a tus socios y colaboradores

Es común en los pequeños emprendimientos las asociaciones con amigos o familiares. Incluso es usual incorporarlos al equipo de colaboradores. Esto no sería problemático si todos comparten los mismos objetivos e intereses relacionados con la empresa. Así como también sería ideal que todos aportaran los conocimientos necesarios para impulsar el negocio. Pero muchos nuevos emprendedores cometen el error de asociarse con personas sin un interés real por el modelo de negocio de la compañía. A menudo por la necesidad de obtener un capital inicial. Aparte de eso, contratan colaboradores que tampoco se comprometen con la misión y visión empresarial. Si el fracaso ocurre por estos factores, el emprendedor adquirirá un mejor criterio para seleccionar a sus socios y trabajadores para comenzar un nuevo proyecto.

Reconsideras el valor

El precio de tus productos y servicios es un factor crítico en el negocio. Si la razón de la baja rentabilidad está vinculada a este factor, es posible que los clientes no comprendan los valores de tu oferta y los beneficios que le aportarían. Del mismo modo, el bajo retorno puede deberse a una infravaloración de los bienes que produces, en función de competir en este aspecto. Aprender del fracaso puede incluir una reconsideración y sinceración de la política de precios de tu emprendimiento.

Adquieres fortaleza y confianza

Tomar las circunstancias adversas como una oportunidad para aprender, te hace más resiliente y resistente. Por lo que tendrás más confianza y entusiasmo para reemprender la marcha. Al analizar objetivamente las causas del declive puedes trazar una nueva estrategia para el éxito evitando todo aquello que originó el «fracaso».

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